viernes, 26 de marzo de 2021

Con amor desde argentina (2016)

 

Burguesa hermosa

busca la escalera

y baja hasta llegar al infierno,

allí me encontrarás.

 

 

Solitario

enfermo

mudo

tirado

en el rincón de tus recuerdos,

 

esos de seda

y placer.

 

 

 

Mujer de los mil suspiros

no me dejes nunca

llegar hasta tus labios

otra vez,

que los sueños me encadenan

a tus huesos

a tus sentidos,

 

por eso -muñeca aristocrática,

hembra de lujo, belleza de museo,

sabor ardiente en boca de otros-

cuando la noche me llame

voy a decirle que estoy de vacaciones

con la soledad arrodillada

regalándome placer

en el fuego eterno

de sentir tu ausencia

y reír como un loco

sobre tu espalda

tatuada

con el fino filo

 

de mi lengua negra

marchita

efímera

vulgar

 

a.pa.sio.na.da

 

 

inexorablemente

atada

al brillo; 

de tus ojos. 

 

 

Quisiera

 

(…)

 

 

 

No estoy

 

(…)

 

 

Soledad

 

(…)

 

 

Un jardín marchitándose

 

(…) 

 

 

Tu voz

 

(…)

 

 

El amor

 

(…)

 

 

Las ganas

 

(…)

 

 

Perdón

 

(…)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Derramo el vino

lo saboreo

 

en el

toda tu existencia.

 

 

Palabras que van.

 

El viento sopla fuerte,

las consonantes y los verbos,

vuelan.

 

Y en tus ojos

una ola de fuego

que arrasa;

 

con mis suspiros. 

 


Frío tu cuerpo marchito

aquel que fue esperanza de mil corazones.

 

Sudor en tu mente estrangulada por el pasado.

 

Sangre hirviendo al costado del camino

donde ya no caminamos,

ni hablamos,

ni nos miramos.

 

Y en los días más oscuros

pienso que esa ilusión

fue la que me salvó la vida.

 

Es que el amor -mi amor-

cortado con cuchillo

y machacado con incienso

nos lleva a las estrellas

que moribundas

brillan

por última vez

 

para nosotros.

 


Desfragmento tu memoria

la acomodo según mi gusto

la desparramo sobre los manteles de plástico

que cubren los huesos de tus sentidos.

 

Te doy un beso

y todo vuelve a la normalidad

esa de sedas y agua bendita

salpicando las paredes

de tus labios.

 

Te abro en dos

y devoro el contenido

especialmente el nido.

 

Entierro tus restos

y me desahogo con un vaso de vino,

pongo una flor sobre la tierra

y digo:

-Amor mío que hermosa es la mañana

cuando estas conmigo

ahora vas a estar conmigo siempre

siempre-

 

Me despido con una lágrima

y un adiós mudo

con la fuerza

de la muerte.

 

 


Besos amor.

Fue una noche de locura

para contemplarnos

y saborearnos enteros.

 

 

Adiós -amor de mi vida, pieza de mi corazón,

dulzura de mis anhelos, futuro de mis sonrisas-

no me esperes

porque

ya -hace rato-

no estoy.

 


Querida MaLena

sólo te recuerdo

en la puerta de tu departamento

esperándome,

sólo recuerdo

esos encuentros

y ni me acuerdo de tu cara- porque claro, no es lo importante aquí-

ni de tus palabras

sólo imágenes de ensueño

y suspiros de añicos

pero sé que – amor de mi vida-

la eternidad nos aguarda

en esa esfera de madera

que llamamos

“Lo nuestro”.

 

 


Entré apretado

y luego de varios minutos

una explosión de amor

sacudió tu cuerpo.

 

Amor, cariño,

no seas terca

lo nuestro va más allá

de la materia.

 

Amor

lo nuestro es todo lo que somos

o mejor dicho

lo que fuimos

porque hemos cambiado

según la dirección del viento

hipócritas de nosotros.

 

Amor

los puños y las palabras putas

fueron un mundo paralelo

nada real

sólo una invención de mi mente

-que después de ti-

quedó muda solitaria quebradiza.

 

Amor

perdón por no estar

perdón por no darte la mano

perdón por todo

-nosotros sabemos de lo nuestro-

 

Amor

ahora estoy internado en un psiquiátrico

recordando mi vida

y fue sólo un suspiro

de un enamorado

que nunca

sintió

nada.

 

 


Quinientos años pasarán

antes de que vuelva a ver tu rostro

antes de que la estampilla del rubor

se modifique según la esperanza del sitio

donde las escaleras son las fundamentales para

pasar del lado oeste de tu mirada al este del éste.

 

Hoy para mi estas muerta

nunca exististe en mi corazón

sólo meras palabras para rellenarte el buzón.

 

Oh nena,

la soledad es tan bella

que a tu lado siempre llueve y hace calor

pero solo, puedo asegurarte que los fuegos

se multiplican y se retroalimentan con el sabor

de lo que pudo ser.

 

Por eso prefiero escribirte

y saber que no me estás leyendo

es un alivio

porque mis palabras no aguantan tu mirada verde

porque mis letras -mi dama del mañana, mi prostituta de ocasión-

son sólo un refugio donde nadie se recuesta

al saber que solamente hay espinas y corderos degollados.

 

 


Me dejaste un silencio

que llenó todo mi ser

me dejaste tu nombre

tus libros

tus miradas perdidas

tus sentimientos.

 

Ahora estoy atado a tu vida

porque la mía no tiene sentido

sin la otra mitad que sos vos.

 

Te amo

y te voy a amar siempre Lucila

te extraño en cada momento

te sueño

te hablo en mi mente.

 

Y ahora estás lejos

y tu calor ya no se siente

y tus labios rojos de pasión

los está saboreando otro

y está bien.

 

Esta no es una despedida

es una melancolía

que me cala hasta los huesos.

 

Lucila espero que seas feliz

y que puedas ser

fundamentalmente que puedas ser

que dejes esa careta de novia perfecta

porque en realidad

sos una perra divina

una criatura del sexo

una hermosa dama

bailando en los abismos.